La segunda entrada de mi
blog está dedicada a la innovación en el aula; eso que todos ansiamos pero que
nos cuesta tanto. De cara a mejorar, recomiendo a todo el mundo que observe las
clases de otro compañero y que le pida a esa misma persona que entre a su aula
y evalúe su trabajo. Es, sin duda, un estupendo ejercicio para obtener un
feedback de calidad. Además de esto, yo he hecho una auto reflexión, llegando a
las siguientes conclusiones:
En primer lugar, hay tres
aspectos de mi práctica docente que me gustaría mejorar. Por un lado, se me
antoja muy complicado atender a la diversidad en el aula sin darle trabajos muy
diferentes al resto y, por tanto, aislarlos a veces de la rutina de mis clases.
Los alumnos que tienen un nivel muy bajo en el idioma piden a gritos material
adaptado que les suponga un pequeño reto pero que no los desmoralice por completo.
Es evidente que van a dejar de prestar atención si no entienden absolutamente
nada y por desgracia, eso nos ocurre cuando queremos hacer actividades conjuntas.
Además de esto, tengo muy buenas ideas a la hora de hacer proyectos pero suelo
encontrarme con problemas inesperados o con limitaciones de tiempo, lo cual
achaco a la falta de experiencia impartiendo mi materia en estos cursos, ya que
es la primera vez que lo hago. En último lugar, me propongo a diario fomentar
la creatividad de mis alumnos, preguntándoles sobre proyectos que les gustaría
hacer o dándoles un amplio margen de maniobra a la hora de hacer diferentes
actividades y proyectos. No obstante, creo que hay un gran camino por recorrer
y que podemos encontrar diferentes técnicas que nos ayuden a ello.
En segundo lugar, hay dos
obstáculos importantes con los que supongo todos nos encontramos habitualmente.
Por un lado, si el centro es demasiado grande, puede que varios profesores
estén impartiendo clase en el mismo nivel. Se antoja por tanto muy complicado
elaborar el mismo proyecto en todas las aulas, y no hacerlo conllevaría en
enfado de los alumnos afectados. Esto requiere, desde mi punto de vista una
importante coordinación entre los diferentes docentes, así como la existencia
de un foro formativo donde puedan enseñarse unos a otros los diferentes
recursos que utilizan y que pueden resultar útiles para los proyectos. No obstante, esto rara vez se contempla en
los seminarios debido a la carga de trabajo que ya tenemos de por sí y por la
inestabilidad de la plantilla; habría que repetir toda la formación una y otra
vez anualmente debido a los continuos cambios de personal. Cabe destacar
también que no todos los centros tienen el mismo grado de competencia TIC, que
muchos están completamente obsoletos y que a veces ni siquiera cuentan con una
buena conexión a internet. Creo que cada centro debería elaborar un plan metodológico
de mejora desde su equipo directivo basándose en sus contextos particulares y
recursos.
Finalmente, no todo va a ser
negativo. Me gustaría resaltar un aspecto que sí me gusta de mi práctica
docente y es que intento innovar constantemente e ir incluyendo de forma
paulatina todo lo que voy aprendiendo en los cursos que voy haciendo. Además,
analizando la respuesta de los alumnos, pienso sobre posibles usos que se le
pueden dar a esos recursos en los próximos cursos. Por ejemplo, este año hemos
introducido las herramientas Kahoot, Padlet, Wikispaces, Smart Software y
Plickers en el aula; utilizarlas desde el primer día de curso del próximo año
de forma continuada y cohesionada es mi próximo reto. ¿Haremos uno o varios
proyectos eTwinning a partir de ahora?
No hay comentarios:
Publicar un comentario